FERNANDO ZORRILLA y
JOSÉ LUIS RODA

A pesar de las transformaciones sufridas a lo largo de su historia, la comarca del Matarraña destaca por la relativamente buena conservación en lo que se refiere a su medio natural. No quiere decir ello que no se hayan causados importantes impactos medioambientales (realización del embalse de Pena, contaminación acuática de las fábricas papeleras, vertidos de purines, roturaciones de montes, etc.). En cualquier caso y en el aspecto de la conservación de especies de fauna silvestre, se ha llegado hasta nuestros días de una forma más bien privilegiada en relación con el entorno, contando con un apreciable número de ellas y una notable diversidad de las mismas. Aún a pesar de sufrir o haber sufrido casos concretos de amenaza para la supervivencia de alguna de estas especies. En casos como pudo ser la cabra montés hace décadas, el cangrejo autóctono en la actualidad, o el lobo hasta su desaparición a finales del siglo XIX.
El área de los Puertos de Beceite Sin lugar a dudas uno de los aspectos por el que son conocidos los Puertos de Beceite es por la presencia de una importante población de cabra montés, salvatge (Capra pyrenaica hispanica) en sus estribaciones. Desde la creación en la década de los años sesenta de la Reserva Nacional de Caza, las poblaciones de cabra montés han experimentado una notable expansión de sus efectivos. En la ctualidad se extiende por diversas estribaciones del Sistema Ibérico, siendo recuentes
los avistamientos esporádicos en otros lugares del Matarraña cercanos al macizo de los Puertos de Beceite. Los grandes cuernos de los machos y su pelaje pardo con extensas manchas laterales de color negro confieren un aspecto inconfundible a este ungulado.
Los ríos que discurren por el área de los Puertos de Beceite corresponden con los nacimientos y primeros tramos de los mismos. Poseen por ello una importante calidad sus aguas, que se encuentran libres de cualquier alteración de las mismas. De entre las especies que podemos encontrar en ellos hemos destacado las siguientes:
• El mirlo acuático, merla d’aigua (Cinclus cinclus) confirma lo que acabamos de decir, ya que esta ave sólo la encontramos en cabeceras
de ríos y arroyos de caudal rápido y permanente, en donde la calidad de
sus aguas es alta.
La trucha común, truita comuna (Salmo trutta). Este pez habita en
aguas limpias, rápidas y frías. En el río Matarraña su distribución se
extiende también por el tramo medio.
El cangrejo de río, cranc de riu (Austropotamobius pallipes). El cangrejo de río autóctono tiene en la cabecera del Matarraña uno de sus más importantes refugios. Aunque tradicionalmente sus poblaciones se extendían de forma abundante hasta el tramo medio de este río y de varios de sus afluentes, a mediados de los años ochenta comenzó a desaparecer de estas aguas de forma generalizada.
En la actualidad este reducto de la cabecera del Matarraña constituye uno de los pocos santuarios del cangrejo de río en Aragón. De alimentación omnívora, es uno de los elementos más importantes de la cadena trófica en los sistemas acuáticos, ya que es el principal reciclador de materia orgánica. Por ello se dice que en los lugares en donde han desaparecido sus poblaciones, se ha producido una disminución de la calidad de sus aguas.
Sin dejar el área de los Puertos de Beceite, hemos de dar paso a otro de los aspectos faunísticos de mayor relevancia de los mismos: las poblaciones de las grandes rapaces. Cortados y roquedos favorecen las nidificaciones de estas aves que encuentran en las estribaciones de los Puertos unos de sus principales hábitats de toda la comarca. El incremento de las poblaciones de buitres (Gyp fulvus) ha sido notable en estos últimos años. Entre otras razones, por los aportes artificiales de restos de cadáveres que se han realizado en diferentes puntos. Esta especie de hábitos necrófagos ha encontrado en las cercanías de la Ombria de Valderrobres uno de sus principales lugares de concentración, debido a la existencia de uno de
esos puntos. Entremezclado en los grandes bandos de buitres destaca la silueta blanca de tamaño inferior de otra rapaz carroñera: el alimoche, àliga blanca (Neophron pernopterus).
El salvatge, o cabra montés, ha experimentado un notable aumento de su población .
El águila real, àliga real (Aquila chrysaetos) es otra de las especies que
prefiere los roquedos para nidificar, aunque no desecha realizar algunos de
ellos en arbolado. El espacio que utiliza durante el día el águila real, lo
ocupa durante la noche el búho real, duc (Bubo bubo). Esta gran rapaz nocturna posee una fuerza y una capacidad innata para la caza, sólo comparable a la anteriormente citada. Su estremecedor ulular puede escucharse en las frías noches de invierno, delatando la presencia de un ave tan preciosa como esquiva. Otra de las rapaces más ligadas a cortados es el halcón peregrino, falcó (Falco peregrinus). Su presencia se extiende por todo el Matarraña. En un macizo calcáreo como el de los Puertos de Beceite la chova piquirroja, gralla de bec roig (Pyrrhocorax pyrrhocorax) encuentra numerosos lugares en donde nidificar a su gusto: cortados, cuevas, simas y otras oquedades existentes en la roca. Dentro de los reptiles destaca especialmente la víbora hocicuda, escurçó (Vipera latasti), por ser este sector de los Puertos el único entorno en donde podremos encontrar esta especie en toda la comarca del Matarraña.
Muelas y pinares
En pinares densos y frondosos como los que encontramos en este área desarrolla su actividad el jabalí, senglar (Sus scrofa). Esta especie, desconocida hasta finales de los años cuarenta en estas zonas, encuentra en las mismas tranquilidad por la escasa presión demográfica, alimento abundante y seguro refugio ante posibles predadores. Sus poblaciones han experimentado un notable incremento desde entonces, siendo en la actualidad una de las piezas cinegéticas más abundantes en estos parajes.
Una de las especies más esquivas del bosque de coníferas es el gato montés, gat salvatge (Felis silvestris). Su robusta cola con marcados anillos es uno de los peculiares distintivos de este felino, para distinguirlo de otros gatos hibridados. Sus huellas, excrementos y sobre todo los ejemplares atropellados en las carreteras que atraviesan estos bosques son los datos más utilizados para concretar su presencia en este sector del Matarraña.
Otras especies forestales como la gineta (Genetta genetta) cuyas letrinas nos indican su presencia, la ardilla roja, esquirol (Sciurus vulgaris) inconfundible de detectar a través de las piñas roídas, aves como el piquituerto, pinyerol (Loxis curvirosBuitres en los Puertos de Beceite
y rapaces como el búho chico, mussol banyut (Asio otus), el azor, esparver de quatre cuixes (Accipiter gentilis) y el gavilán común, esparver moixoner (Accipiter nissus) encuentran en estas masas forestales su refugio y el hábitat adecuado para su supervivencia.
El Matarraña medio
Los principales valores faunísticos del sector medio de la comarca del Matarraña se encuentran en el entorno de sus riberas y cauces fluviales, debido a la diversidad de aves existentes y a su riqueza ictiológica.
De entre las aves destaca la importante presencia de una gran rapaz cuya situación a nivel nacional se encuentra en estos momentos en regresión. Estamos hablando del águila azor perdicera, àguila perdiguera (Hieraaetus fasciatus), cuya presencia en la cuenca del Matarraña supone uno de las poblaciones más asentadas en todo el territorio aragonés. Esta especie por sí sola ya merecería una especial atención ante la fragilidad de sus nidificaciones. Otras importantes especies de aves presentes en el Matarraña medio son el águila culebrera, àguila serpera (Circaetus gallicus), la garza real, garrapescaire (Area cinerea), el martinete, martinet de nit (Nycticorax nycticorax), el martín pescador, bernat pescaire (Alcedo atthis), la oropéndola, oriol (Oriolus oriolus) y el pico picapinos, picapins (Dendrocopos major), por citar sólo algunos ejemplos.
La nutria, llúdriga (Lutra lutra) es otra de las especies reina de la cuenca del Matarraña, cuya vida se desarrolla estrechamente ligada al agua. Su distribución se extiende por los ríos Algars y Matarraña, estando sus poblaciones interconectadas. Sus poblaciones en la actualidad las podemos calificar como frágiles, aunque gozan de una relativa estabilidad. El Matarraña es un río poco contaminado que padece una importante presión en lo que se refiere a extracciones de agua y que podemos calificarlo como un río eminentemente ciprinícola. Los tolls o pozas del río ejercen un importante papel en la biología de muchas especies de peces, al servir de refugio a las mismas durante la época de estiaje. Por otro lado, este río alberga una notable diversidad en especies piscícolas. En su parte media destaca la gran abundancia de ejemplares, con valores que llegan a las 15 peces por m2 . De hecho, existen tramos como el que discurre entre el puente de Torre del Compte y la población de Valderrobres que figura en el listado efectuado por el Ministerio de Medio Ambiente como uno de los tramos de río más importantes de España según su ictiofauna.
De entre las diferentes especies que se encuentran en el Matarraña destaca la madrilla (Chondrostoma toxostoma), cuya presencia en ríos ciprinícolas indica una buena calidad de sus aguas. El barbo común, barb escatós (Barbus graellsii) es muy abundante, llegando alguno de estos ejemplares a alcanzar los 70 cm de longitud en el Matarraña, y el barbo culirroyo, barb coa-roja (Barbus haasi), de pre- sencia más reducida y de distribución más próxima a la parte alta del río, son otras de las especies, endémicas en este caso, presentes en sus aguas. Por su característica figura, alargada y estrecha llama la atención el pez lobo, llop de riu (Noemacheilus barbatulus), pez que tiene querencia por los fondos pedregosos del
río en donde discurren aguas limpias. Otras especies de ciprínidos presentes en este agua son la bermejuela, madrilleta roja (Rutilus arcasii) y el bagre, bagra (Leuciscus cephalus). La anguila (Anguilla anguilla) es común también en los ríos que discurren por esta cuenca (Matarraña, Algars y Tastavins), habiéndose capturado ejemplares que sobrepasan los 80 cm. El galápago leproso, tortuga d’aigua ibèrica (Mauremys leprosa), junto con especies introducidas como el pez gato, peix gat (Ictalurus melas), en el Algars y el cangrejo rojo, cranc roig (Procambarus clarkii), en ambos cauces y cuya presencia es cada año más presente, configuran una
rápida y escueta radiografía de las especies que sobreviven en estos ríos de futuro tan incierto.

Por Editor

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