rios

FERNANDO ZORRILLA
JOSÉ LUIS RODA
Introducción
La comarca del Matarraña comprende un territorio de unas cien mil hectáreas donde el relieve es básicamente montañoso y donde los contrastes, a pesar de las escasas distancias, son muy relevantes. La complejidad estructural y orográfica de este territorio hace que aparezca drenado por numerosos ríos y barrancos de régimen mediterráneo, con las típicas y acusadas oscilaciones que a la postre irán a morir al cauce principal que da nombre a la comarca: Matarraña.
Los cauces principales, con sus diferentes afluentes encargados de recoger las aguas de escorrentía, toman una dirección norte-sur predominante, y se convertirán en elementos estructuradores del territorio de gran importancia; no sólo por el caudal de agua que llevan, sino por toda la vida y procesos que se van a desarrollar en íntima relación con este medio acuático. La vegetación ribereña muestra variedad y riqueza, formando tramos de bosque galería y dando cobijo a especies vegetales de gran interés (fresnos, sauces, chopos, nogales, cerezos, etc.); en su mayor parte caducifolios, que en época otoñal nos indicarán el trazado más o menos sinuosos de estos cauces, cuando esta vegetación se viste de tonos rojizos
y ocres, transmitiendo gran cromatismo al paisaje.
Junto a esta vegetación, una rica fauna va encontrar en el mismo medio acuático un hábitat excelente (podemos hablar de más de una docena de especies de peces, del cangrejo autóctono, de la escurridiza nutria o de miles y miles de microinvertebrados, aves acuáticas, garzas reales, martín pescador, etc.) convirtiendo estas porciones de territorio en verdaderas reservas de vida animal de especial interés. Y a estos elementos naturales habrá que añadir los condicionantes que sobre la actividad humana han supuestos estos ríos de vida. A su alrededor se han desarrollado cultivos de huerta (básicos en una economía de subsistencia) y además la fuerza de su agua ha servido para que el ser humano haya desarrollado diferentes actividades industriales: desde la destinadas casi a autoconsumo, las artesanales como los molinos harineros (distribuidos a lo largo de todo el territorio, tanto en los cauces principales como en barrancos), hasta otras más típicamente industriales y propias de finales del siglo XIX y principios del XX: fábricas de papel, primeras centrales hidroeléctricas, etc.
En la comarca nos vamos a encontrar con un río principal, el Matarraña (con el Ulldemó y el Pena como sus primeros afluentes), que drena los territorios centrales de la misma, mientras que las aguas de la parte oriental son recogidas por el Algars hasta su desembocadura en el primero a la altura de Nonaspe. La zona más occidental es drenada por el Tastavins.

El Algars

El Algars nace en pleno corazón de los Puertos de Beceite, en el llamado barranc de la Paridera, flanqueado por imponentes moles calizas donde la escasa insolación y el mayor nivel de precipitaciones contribuyen a generar una rica vegetación.Desde allí inicia su curso a lo largo de unos 75 kilómetros de longitud hasta su desembocadura en el Matarraña en las cercanías de Nonaspe. Su situación lo ha convertido en un río con vocación fronteriza, ya que desde el siglo XIV sirve de frontera natural entre territorios catalanes y ragoneses.
El río Algars posee un caudal escaso, sujeto a las fuertes irregularidades de las estaciones, con crecidas espectaculares (principalmente en otoño) y acusados estiajes. La superficie de su cuenca es de 407 km2 , aportando anualmente una media de más de 36 Hm3 en su desembocadura. El afluente más importante del Algars es el riu dels Estrets, que discurre por la vecina comarca de la Terra Alta hasta su desembocadura en las cercanías de Lledó. A lo largo de su recorrido, hasta que abandona la comarca del Matarraña, atraviesa diferentes paisajes entre los que destacan: el Mas de Pau, el Toll del Vidre y Penyagalera, en los Puertos de Beceite; y los Serrals y Pesells, ya en su tramo medio.
Después de haber recibido el modesto afluente del riu de les Valls, se irá
ensanchando poco a poco, apareciendo las primeras huertas, y como vestigio de su pasado y su capacidad erosiva, las primeras grandes terrazas fluviales. La vegetación de las márgenes del río está formada por especies típicas de ribera, destacando entre otras los fresnos de hoja estrecha, las sargas y los diferentes tipos de chopos, entre El río Algars alberga paisajes de gran belleza los que sobresale el llamado negro. De Lledó a Arens de Lledó, el río irá discurriendo entre tramos de grava y tramos rocosos. Una vez superada esta última población, ensanchará su cauce y formará
amplios meandros hasta abandonar la comarca del Matarraña tras su paso por el término de Calaceite.

El Matarraña


Este curso fluvial constituye el eje vertebrador que da identidad al territorio del Matarraña. Se convertirá en el cauce acogedor del resto de ríos y barrancos del territorio (a excepción del barranc de Torredarques, tributario del Bergantes, ya en la órbita de la cuenca del Guadalope) y tras unos cien kilómetros de recorrido morirá en el padre Ebro, en las cercanías de Fayón, en la presa de Ribarroja. En este escaso recorrido pasará desde los 1.300 m que tienen las cumbres que rodean su nacimiento a los escasos 250 m de su desembocadura. Su nacimiento en plenos Puertos, tradicionalmente en la llamada Font del Teix, se verá enseguida enriquecido por los aportes de los barrancs de Millers y de l’Espasa,
todavía en territorio catalán. Entrará en termino de Beceite recibiendo las aguas del barranc del Prat de Robera, encajonándose entre moles de calcáreas que darán origen a Les Gúbies o Els Estrets del Parrissal. El valle seguirá siendo bastante angosto hasta llegar al Pla de la Mina (zona de antiguas explotaciones de carbón). Recibirá ahora las aguas de Els Ullals de la Fenellasa y en poco tramo perderá altura precipitándose en sucesivos y
pequeños saltos como el del Mas de Lluvia. A partir de aquí el río se dulcificará, ensanchando su cauce y apareciendo las primeras huertas y ya una vegetación ribereña más típica (chopos, sauces, etc.). Aguas abajo del Mas de Lluvia verterá sus aportes, a la margen derecha, el barranc del Racó de Guera (que drena desde Les Moletes d’Arany y La Belenguera). En el vado de Formenta recibirá por la izquierda los aportes de la zona de Els Garrigons y Mas de Ricardo y unos metros aguas abajo, a la altura del GR-8, recibirá por la derecha el barranc de les Marrades, de gran poder erosivo.
Ahora el río se encajonará entre rocas calizas y tobas, discurriendo con suave pendiente (dejando en su margen izquierda las ruinas de una antigua
central eléctrica y la entrada a la cueva de Les Maravelles, típico ejemplo de erosión kárstica) hasta llegar a la entrada del núcleo de Beceite, donde de nuevo aparecen un par de saltos que le hacen perder considerable desnivel (piscina natural y Font de la Rabosa). El cauce fluye ahora sobre un lecho rocoso y rodeado de antiguas fábricas que aprovechaban la fuerza motriz de sus aguas para distintas actividades industriales (papel, cuero, etc.), y aquí, en el mismo pueblo de Beceite, recibirá los aportes de los barrancos de Les Voltes y dels Olivars. Aguas abajo no tardará en recibir los aportes de su afluente el Ulldemó, justo cuando su trazado ha de hacer un giro de casi noventa grados para poder superar el estrecho que forma la unión de
la Serra de la Caixa y la Serra d’Enquerol, superadas por el río a la altura de la central de Boné. A partir de aquí el río aparece encajonado entre terrazas fluviales de un horizonte superior a los veinte metros (hay ubicada una explotación de áridos) sobre las que se extienden diferentes cultivos. El cauce se ensancha progresivamente, a la vez que la corriente pierde intensidad. A partir de la recepción del río Pena las condiciones del río comienzan a cambiar, identificándose con lo que conocemos como tramo medio desde las cercanías de la población de Valderrobres hasta su salida de la comarca del Matarraña. La orografía que enmarca el valle del medio Matarraña está conformada por sierras de escasa entidad de un relieve más suavizado que en la parte alta, oscilando entre unas altitudes de entre 350 y 600 m. Destacan algunas formaciones montañosas como el macizo de Sant Cristòbol en Calaceite, la Serra del Mas dels Flares a caballo entre La Fresneda y Valdeltormo, o el Tossal de Sant Pere Màrtir en La Portellada. El estrecho cauce que dibujaba el río en su parte alta va ensanchándose paulatinamente, llegando a alcanzar más de doscientos metros de anchura en algún paraje. El lecho del mismo está formado por una extensa capa de grava procedente de los arrastres que se originan en las partes más altas. El río Tastavins confluye con el Matarraña en este tramo, aportando una gran parte del caudal que verterá en el Ebro al finalizar su recorrido. A lo largo de este tramo confluyen diversos barrancos de relativa entidad entre los que destacan el barranc de les Canals, el barranc del Calapatar y la vall d’Alcanyís. Los cultivos agrícolas se intensifican en este sector, predinando las huertas, muchas de ellas yermas, y en su entorno, el olivar, los almendros y algo de viña. Destacan las sargueras como matorral colonizador en el mismo cauce del río.
También son frecuentes el chopo negro y los fresnos, así como olmos. Diversas plantaciones de chopo se encuentran en las márgenes del río, así como huertas y pequeños bancales. Los pinos se entremezclan con otras especies en algunos tramos, y las repoblaciones, algunas ya naturalizadas, de pino piñonero en las riberas de Mazaleón son otras de las especies presentes en la zona. Destaca la importancia de la avifauna e ictiofauna de este tramo, ya que poseen una notable diversidad de especies, tal como se relata más adelante en el apartado de fauna. La nutria destaca como la especie más emblemática de esta zona.

El Ulldemó


El nacimiento del Ulldemó tiene lugar en la provincia de Tarragona, donde
se juntan los barrancos del Regatxol y del Tall Nou. El último tramo del primero da origen a rincones de gran espectacularidad, ya que el cauce aparece franqueado por bloques calizos, dando lugar a numerosos saltos como el del Cabrit y a profundas pozas excavadas en la roca conocidas como Les Gúbies del Regatxol. Al entrar en territorio aragonés el cauce se ensancha momentáneamente, hasta llegar a Els Estrets del Regatxol, donde discurre encajonado entre prominentes paredes de roca. En esta zona y aguas abajo, hasta llegar a la cova del Cinto, el río origina numerosas pozas y pequeños saltos que dan gran corriente al agua. El río una vez superado este primer tramo, empezará a llanear y el cauce sé ira ensanchando progresivamente, apareciendo en sus márgenes los primeros cultivos, hoy prácticamente abandonados. Pronto el lecho se tornará rocoso y de cierta anchura, fluyendo muy mansamente una fina lámina de agua, generando pequeños saltos y dando origen a numerosas pozas de considerable profundidad. Nos acercamos a un forzado giro en su discurrir, ya que la margen derecha se torna infranqueable, dada la consistencia y robustez de baluarte rocoso del Racó de Sant Antoni. A partir de aquí, el río ira creando numerosas pozas muy aptas para el baño (Peixqueres). Al final de este tramo, durante un breve recorrido antes de desembocar en el Matarraña, se convertirá en un lecho más ancho donde las gravas se van acumulando, e incluso hacen desaparecer a tramos la corriente superficial de agua cuando ésta es escasa.


El río Pena


El río Pena tiene su origen en la parte alta de los Puertos, en él termino municipal de Valderrobres y desemboca en el Matarraña, un poco antes de llegar al casco urbano de dicho municipio, no sin antes haber sido represado a la altura de la confluencia de La Picossa y La Caixa. La parte alta de su cuenca es una zona de relieve un tanto alomado (Mas de Fontsanta, Tossal dels Tres Reis i Mas de Morera), pero El río Ulldemó en su tramo medio da origen a numerosos tolls o pozas 50 Comarca del Mtarraña
pronto aparecen diferentes muelas que encajonan el territorio y dan origen al nacimiento del río propiamente dicho (Mola de la Serreta y Mola de la Cova). El relieve se va tornando más abrupto y el río se encajona profundamente a la altura de les Gúbies del Mas Roig. En este tramo el río mantendrá un caudal permanente, desapareciendo aguas abajo entre bancos de grava, e incluso sin recuperarse, después de recibir a uno de sus principales afluentes, el riu del Racó de Patorrat. Poco después superará este encajonamiento y se abrirá a un ancho valle donde recibirá los
aportes del barranc de Formenta, formando amplios depósitos de gravas, siendo posteriormente represado. Después de la presa, la configuración del río cambia significativamente, queda reducido a un estrecho cauce que no sufre grandes avenidas, salvo las sueltas reguladas del embalse, rodeado de huertas hasta su desembocadura en el Matarraña.


El Tastavins


El nacimiento de este río se da en la parte de Los Puertos que corresponde a
Peñarroya de Tastavins y algunos pequeños pueblos de Castellón. La cuenca del mismo es bastante ancha en cabecera y se irá estrechando en la desembocadura; debido a ello, esta parte alta aparece drenada, además de por el cauce principal, por dos importante afluentes: el rivet dels Prats, que recoge las aguas de la parte oriental, y el riu de Mont-roig, receptor de las aguas de los territorios más occidentales. Es en territorio castellonense donde el barranc d’Escalona (receptor de otros pequeños barrancos) empieza a tomar entidad como cauce, dando origen al río Tastavins
propiamente dicho, cuando recibe las aguas del barranc de l’Escresola (ya en territorio turolense). Estos primeros tramos corresponden a zonas bastante montañosas, con valles de poca anchura, donde se asientan escasos cultivos y con un cauce de pequeñas dimensiones que se mantiene hasta las proximidades de Peñarroya, donde el cauce se ensancha y aparece flanqueado por terrazas fluviales de considerable espesor (creando un ancho valle eminentemente agrícola). Una vez superado el Santuario de la Mare de Déu de la Font, el cauce volverá a estrecharse, descendiendo por un lecho rocoso hasta superar el cerramiento del Molí Nou (aprovechado para la construcción de un azud), cuando de nuevo volverá a ensancharse, y considerablemente, ya que recibe por la margen derecha uno de sus principales afluentes, el rivet dels Prats, cuyo origen también hay que buscarlo en la parte alta de Els Ports (Marrocals, Masmut, etc.), recogiendo las aguas de distintos barrancos: barranc dels Avellaners, barranc de Trencaladre, barranc de les Facetes, etc. Poco después, con un cauce ya considerable, con una pendiente más suavizada y creando considerables bancos de grava, recibirá el riu de Mont-roig. Que desde las alturas de la Punta de la Camiseta y Serra Molinera habrá ido recogiendo las aportaciones de diferentes barrancos: barranc Entrecort, barranc de la Grèvol, etc.). El río sufrirá un nuevo estrechamiento a la altura del Tormassal, donde discurre encajado entre conglomerados calizos; y una vez superados, se volverá a ensanchar, discurriendo mansamente hasta llegar al Salt donde se precipita en una cascada de unos veinte metros. Estamos ya en el tramo final, con un cauce ancho, acompañado de rica vegetación, y llaneando, pronto desembocará en el Matarraña.

Por Editor

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