Hoy mas que nunca, cuando todavía no hemos superado la crisis del 2010 y ya estamos metidos en una quizás mas grave, económica y sanitaria, están apareciendo ideas de ccoperación ciudadana como herramientas con las que combatir los efectos negativos de eta situación. No por no ser novedosa no deja de ser interesante y necesaria. Se trata de la iniciativa de un BANCO DE TIEMPO y de las denominadas MONEDAS SOCIALES.

Las iniciativas de cooperación ciudadana pueden plantearse como una muy buena solución a los problemas que las pequeñas empresas y las personas en situación de desempleo y/o con empleos precarios . No son pocas las ventajas que rodean la aplicación de estos sistemas cooperativos, como la generación de empleo, el impulso de la identidad local, incentivo de la economía del lugar o la generación de participación ciudadana.

Queremos señalar algunos de los efectos beneficiosos que puede suponer para la economía del municipio y para su gente apostar por este tipo de iniciativas:

Cooperación en pueblos pequeños.

  1. El valor del tiempo: En el caso de los bancos del tiempo, la unidad de medición es el propio tiempo, por lo que todo trabajo es valorado de igual forma. El tiempo de una abogada vale lo mismo que el de un zapatero, el de un frutero vale lo mismo que el de una pescadera. Esto ayuda a que se ponga en valor la dedicación a la labor propiamente dicha, dejando de lado juicios, valoraciones personales e incluso estereotipos sobre el trabajo desempeñado. En un día cualquiera, el tiempo de todas las personas es exactamente el mismo, 24 horas, y poder conjugarlo y compartirlo con los demás dándoles un servicio, recibiendo a cambio directamente el mismo tiempo en otro servicio, promoviendo un sentimiento de igualdad.
  2. Menor inflación: Las monedas sociales en concreto, permiten que la emisión y el uso del objeto de intercambio dependa exclusivamente de los productores y consumidores de los servicios y productos . En los bancos del tiempo, al valorar todo tiempo prestado en igualdad, permite un intercambio más fluido y una mayor autonomía de las personas. Al ser mecanismos basados en bienes reales o servicios efectivamente prestados e independientes del valor de una moneda, la especulación queda anulada dotando así de una mayor seguridad a quienes deciden participar en dichos mercados.
  3. En beneficio de las economías locales: Sin duda, una de las principales ventajas de estos métodos es que permite la cooperación entre los distintos comercios, profesionales y empresas locales encontrando sinergias y reforzando los vínculos económicos y sociales de las comarcas o municipios. Una localidad con moneda social, en la que colaboren todos los pequeños comercios, conseguirá que el consumo local aumente, asegurando así también la supervivencia de esos comercios que poco a poco van desapareciendo.
  4. Medida Anticris: La temporalidad y desempleo son situaciones muy comunes en las zonas rurales, especialmente en aquellas donde el sector primario o el turismo son sus fuentes de ingreso principales. El mero hecho de existir alternativas con las que las personas puedan sostenerse y vivir en los meses más duros en vez de esperar una ayuda pública o que empiece la campaña de recogida, crea una sensación de seguridad social muy positiva.
  5. Consumo Local, Km 0: El consumo local, de productos de cercanía y temporada, también llamados Km.0, permiten reducir la huella ecológica ocasionada por el transporte de los alimentos y otros productos, previenen el uso de aditivos, pesticidas y conservantes, ya que se consumen a corto plazo. A través del uso de moneda social, estaremos promoviendo el consumo de este tipo de productos y ayudando así a conservar mejor el medio.
  6. Sin exclusiones : No solo se afianza la creación de empleo local, también permite la participación de gente mayor, jovenes, etc, colectivos que no suelen disponer de tanto dinero efectivo pero que pueden aportar grandes cosas en un sistema cooperativo. Contar además con moneda social o bancos del tiempo, permite que personas que cuentan con un empleo precario puedan contar con un medio de ahorro o ingreso alternativo que les permita además participar más activamente en la economía de su pueblo.
  7. Compromiso y solidaridad: Uno de los pilares básicos de las iniciativas de cooperación de cualquier tipo es la confianza entre los participantes. El mero hecho de no necesitar dinero como medio de pago y comprometerte en estar disponible para ayudar a otra persona crea un vínculo de gran valor que beneficia enormemente al sentimiento de pertenencia a la comunidad. Los bancos del tiempo son un medio ideal para el empoderamiento de las comunidades rurales ya que la ayuda mutua es una forma de participación activa y de contacto ente los individuos. Además también así podrían diagnosticarse ciertas necesidades de la comunidad, al crear un pequeño mercado local de bienes y servicios, que no estén cubiertos o que se demanden, dando así oportunidades de negocio y emprendimiento.

Sentirnos parte de algo, fomenta el trabajo en equipo y la toma de decisiones de las que muchas veces somos ajenos al ver nuestro pueblo como un mero lugar de residencia y no como una fuente de oportunidades.

M.C.

Por Editor

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