“Renovables sí, pero no así”

La ausencia de un Plan de Ordenación Territorial Integral (estatal y autonómico) lúcido y coherente con las necesidades ambientales, económicas y sociales, ha provocado que, a lo largo de las cinco últimas décadas, la gestión y el desarrollo del medio rural haya sido muy a menudo desordenado e ilógico, por estar supeditado a las necesidades de los modelos urbanos a gran escala. Así, se han elegido territorios rurales predominantemente naturales y con escasa población humana, bajo valor catastral aunque muy alto valor ambiental, para ejecutar proyectos”de interés general”, como la ampliación de la Red Eléctrica de España, cuyo impacto ha resultado nefasto para los pueblos, aumentando la pérdida de biodiversidad, la despoblación, y obstaculizando el asentamiento de proyectos empresariales innovadores, ligados a la calidad ambiental del medio rural natural.

La ausencia de un plan conjunto, con estrategias bien definidas y concretas, ha dado pie a que prevalezcan los intereses especulativos, perpetuando los monopolios energéticos y la corrupción de las élites políticas vinculadas. Es por ello que ahora, en la llamada “transición energética” se cambia de recursos pero no de modelo energético y económico, con lo que el medio rural vuelve a ser víctima de la burbuja financiera, esta vez de las renovables. De nuevo los territorios más despoblados, a pesar de su excelente calidad ambiental, están siendo elegidos para la construcción de centrales eólicas, dulcemente llamadas “parques”, con sus respectivas líneas de alta tensión, apertura de pistas e infraestructuras añadidas. Por todo el territorio rural se están repartiendo multitud de proyectos de centrales eólicas y solares, sin planificación adecuada ni evaluaciones estratégicas, que perpetúan la generación eléctrica centralizada y a gran escala. Un modelo energético ineficiente y caduco, que sólo acarrea sinsentido, incongruencias administrativas y absoluta falta de respeto a los pocos territorios rurales y naturales que nos quedan en Europa.

En concreto, en Aragón, el Decreto Ley sobre renovables es bastante deficiente y no ha pasado, como exige el marco europeo, por una Evaluación Ambiental Estratégica Aragonesa, porque no existe. Como tampoco existen Planes Aragoneses de Gestión para las Zonas de Especial Protección, ni evaluación adecuada para la conservación de cada uno de los espacios protegidos, entre otras deficiencias. El hecho de que Aragón carezca de planes de gestión para regular con eficacia los usos del territorio, está causando pérdidas importantes de Zonas de Especial Conservación (ZEC), entre otras figuras de protección, por lo que puede ser objeto de sanciones por parte de la Unión Europea, como avisa la abogada ambiental Pilar Martínez.

Nos encontramos pues ante dos prioridades relativas a la emergencia climática, para las que habrá que encontrar una correcta integración: la transición hacia las energías renovables y la preservación de los ecosistemas naturales (biodiversidad, conservación de los hábitats, espacios protegidos, paisajes rurales y naturales…). La características de la energía eólica centralizada y a gran escala (alto voltaje, máxima eficiencia y optimización de infraestructuras, por tanto cercanía a puntos de demanda) indican que no es el medio rural natural el territorio idóneo para su implantación, sino los territorios más urbanizados e industrializados.

Convertir vastos espacios naturales en polígonos industriales para producir electricidad, con la excusa del recurso eólico y el contrasentido de producir energía “limpia” en zonas alejadas de las ciudades y la industria consumidoras de la misma, fomentando el despilfarro al perderse buena parte en el transporte, ocasionando a la vez la degradación de los paisajes, la despoblación rural y la pérdida irreversible de biodiversidad… ES UN SINSENTIDO.

Por tanto, sólo cabe apelar a la sensatez y a la responsabilidad de polític@s, jueces, empresariado y ciudadanía en general, para transitar hacia un modelo energético y económico que no comprometa el bienestar presente y futuro, que respete el vasto legado patrimonial, natural y cultural, superviviente de décadas de ciego desarrollismo, y base de toda posible existencia.

Renovables sí, pero no en cualquier lugar ni de cualquier manera. Y menos aún, por mera especulación financiera.

¿Renovables? Sí, pero no así.

Plataforma Paisajes Teruel

Por Editor

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